El cáncer es un grupo de enfermedades caracterizadas por crecimiento descontrolado y diseminación de células anormales causado por defectos en genes críticos. La biología, así como la genética de los diferentes tipos de cánceres es distinta, y aún existen diferencias genéticas entre cánceres del mismo tipo, por ejemplo, molecularmente existen diferentes tipos de cáncer de mama con características clínicas diferentes y con diferentes respuestas al tratamiento.
Desde una perspectiva evolutiva, el cáncer constituye el mejor ejemplo de selección natural, pues es una enfermedad de evolución clonal, donde las alteraciones genéticas y epigenéticas dentro de la población tumoral son heterogéneas, y van a seleccionar a los clones con mayor ventaja evolutiva ya que las células tumorales compiten por los mismos recursos, espacio y nutrientes. (Merlo LM et al., 2006)
El cáncer constituye un reto científico, es una enfermedad costosa y muchas veces con resultados desalentadores.
En los últimos años ha habido un gran impacto en el desarrollo de las investigaciones básicas del cáncer, como es obvio impulsado por el conocimiento del genoma humano, que trajo más preguntas que respuestas. Dentro de los avances del conocimiento básico se ha demostrado la existencia de las células madres o troncales del cáncer (cancer stem cells), y con ello los conceptos de la biología del cáncer están cambiando e inclusive se está planteando, que las terapias deben estar dirigidas hacia estas células.
Gracias a los cADN microarrays, se han podido determinar perfiles genéticos que incluso han llegado a reclasificar diversos tipos de tumores. Actualmente, la búsqueda de drogas ya no comienza con un compuesto natural con ciertas propiedades farmacológicas, donde posteriormente se investiga el blanco terapéutico. Ahora, todo comienza con la identificación del blanco terapéutico,
posteriormente se diseña en una computadora una molécula que es capaz de inhibir su sitio activo, y posteriormente prosigue la construcción de esta molécula y su prueba in vitro e in vivo.
A pesar de todos los avances existentes en ciencias básicas, aún no se ven mayores diferencias en la realidad clínica, puesto que hay una lenta integración de estos avances al mundo real.
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