En las últimas décadas la reducción de la diversidad biológica del planeta se ha convertido en un tema de vital importancia a solucionar, siendo la desaceleración del empobrecimiento biológico un punto que se ha transformado en un reto para los profesionales y entusiastas en la conservación. La extinción de una especie representa la pérdida de un recurso que se ha desarrollado a través de miles o quizás millones de años de mutaciones y selección natural. La diversidad genética que existe actualmente en los animales silvestres que se encuentran en cautiverio se irá reduciendo paulatinamente si es que no existe un aporte genético continuo de poblaciones de vida libre. Innumerables instituciones internacionales mencionan la importancia de la conservación de éste material genético, y enfatizan que de no tomar acciones inmediatas, gran parte de éstos recursos extremamente importantes se extinguirán en poco tiempo.
Para citar un ejemplo, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN), de las 4.853 especies de mamíferos evaluadas, se sabe que 1.101 están amenazadas o son vulnerables, es decir el 23% de todas las especies de las que se posee suficiente información, aunque probablemente el número real sea mucho mayor. Este número es muy superior a la proporción de especies amenazadas que hay en otras taxas, probablemente porque muchas especies de mamíferos son sobreexplotadas a través de la caza u otras actividades. Es así que cuando resulta muy difícil detener las causas que están provocando el declive de las poblaciones en su hábitat, y en los casos en que las poblaciones naturales se han reducido por debajo de lo que se considera una población viable, se recomienda la cría en cautividad de una especie.